Por Mercedes Quintanilla
Si nuestro entorno influye en cómo nos sentimos y nos desenvolvemos, tiene sentido diseñar espacios que favorezcan nuestro bienestar. El diseño biofílico busca fortalecer nuestra conexión con la naturaleza mediante elementos, patrones y experiencias inspirados en ella. Estas estrategias pueden contribuir a reducir el estrés percibido y mejorar la experiencia de los espacios interiores.
Durante décadas, muchos enfoques arquitectónicos priorizaron la forma, la función y la tecnología, dejando en segundo plano la experiencia sensorial. Integrar principios biofílicos permite considerar cómo las personas perciben, sienten y responden a los entornos que habitan.
La conexión con la naturaleza también puede influir en el proceso creativo del diseñador. Desde la concepción de una idea hasta la construcción de un espacio, observar los sistemas naturales y aplicar sus principios ofrece nuevas formas de abordar el diseño arquitectónico.
El objetivo no es prometer curación a través de la arquitectura, sino crear ambientes que apoyen el bienestar, el confort y una relación más significativa entre las personas y su entorno.
Estrategias biofílicas para favorecer el bienestar en espacios construidos
Paredes verdes
Las paredes vegetales incorporan plantas al diseño interior o exterior y aportan textura, variedad visual y conexión con la naturaleza. Su desempeño depende de la selección de especies, el sistema de riego, la iluminación y el mantenimiento; no deben considerarse por sí solas un sistema garantizado de purificación del aire.
Ejemplo: Las composiciones de musgos y otras plantas crean superficies con distintas tonalidades y texturas que aportan interés visual y una conexión sensorial con la naturaleza.

Considerar los sentidos
Los elementos inspirados en la naturaleza que podemos ver, oír, oler y sentir enriquecen nuestra experiencia sensorial y pueden contribuir al confort y al bienestar.
Ejemplo: Incorporar sonidos suaves de agua en determinados espacios puede ayudar a enmascarar ruidos molestos. También es importante ofrecer ventilación adecuada y, cuando sea posible, controles accesibles para ajustar la temperatura y el movimiento del aire.

Texturas, formas y patrones de la naturaleza
Las formas orgánicas, las texturas naturales y los patrones inspirados en la naturaleza aportan variedad visual y sensorial. Su incorporación puede hacer que los espacios se perciban más interesantes y conectados con el entorno natural.
Ejemplo: Las alfombras con patrones inspirados en paisajes, hojas o estructuras naturales pueden introducir estas cualidades en oficinas corporativas.

Una ventana al mundo natural
Las vistas al exterior ofrecen una conexión visual con los cambios de luz, la vegetación y el paisaje. Incluso en espacios donde el área disponible o el consumo energético deben optimizarse, una vista hacia la naturaleza puede enriquecer la experiencia de los ocupantes.
El diseño biofílico también puede inspirarse en la geometría de los sistemas naturales. Los patrones fractales, las proporciones y las formas que se repiten en la naturaleza ofrecen recursos para crear composiciones arquitectónicas visualmente interesantes. Al integrar estos principios con una planificación funcional y centrada en las personas, podemos crear espacios que respondan mejor a nuestras necesidades y fortalezcan nuestra conexión con el mundo natural.
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