Si yo pudiera darte una herramienta capaz de ayudarte a proteger tu capacidad de sostener un alto nivel de rendimiento durante más tiempo.
Probablemente pensarías en una app.
Un suplemento.
Un método de productividad.
O incluso en algún entrenamiento diseñado para mejorar tu desempeño.
Pero probablemente no pensarías en algo que ha acompañado al ser humano desde el inicio de nuestra historia.
Y esto es precisamente lo que algunas de las empresas más innovadoras del mundo comenzaron a implementar hace varios años.
Durante decadas, las organizaciones han investido millones en tecnología, innovación y estrategias para mejorar su desempeño.
Pero el alto rendimiento no depende únicamente de las herramientas que utilizamos o de las estrategias que aplicamos.
También depende de cómo funciona nuestro cerebro.

La ciencia de la biofilia y el cerebro
Y aquí es donde la ciencia nos lleva hacia un concepto fascinante: La biofilia.
La palabra biofilia fue popularizada por el biólogo Edward O. Wilson, quien planteó que los seres humanos tenemos una conexión innata con la naturaleza.
Y cuando observamos nuestra existencia humana, esta idea tiene mucho sentido.
Durante la mayor parte de nuestra historia, la naturaleza no era un lugar al que íbamos de visita ocasionalmente.
Era nuestro entorno.
Las formas, colores y patrones naturales eran parte de nuestra vida diaria.
Nuestro cerebro evolucionó interpretando ese lenguaje.
Creamos ciudades extraordinarias.
Creamos edificios cada vez más avanzados.
Creamos tecnología que ha transformado nuestra manera de vivir.
Pero al mismo tiempo, nos alejamos de muchos de los estímulos naturales con los que nuestro cuerpo evolucionó.
Más allá de las plantas: El verdadero diseño biofílico
Y aquí aparece una pregunta fascinante: Si nuestro cerebro responde naturalmente a ciertos elementos de la naturaleza… ¿qué ocurre cuando volvemos a incorporar esos elementos dentro de los espacios que habitamos?
Eso es precisamente lo que estudia el diseño biofílico.
Y quiero aclarar algo muy importante.
Si haces una búsqueda en internet sobre diseño biofílico o espacios biofílicos, probablemente encontrarás imágenes de espacios llenos de plantas.
Y aunque la vegetación es una parte importante de esta conexión, el diseño biofílico es mucho más profundo.
No se trata simplemente de colocar plantas en una esquina y llamarlo naturaleza.
Se trata de entender qué elementos de la naturaleza generan una respuesta positiva en nuestro cuerpo y cómo podemos integrarlos estratégicamente dentro de nuestros espacios.
A través de:
- Los patrones orgánicos.
- Las texturas naturales.
- Los materiales auténticos.
- Las formas inspiradas en la naturaleza.
- La relación visual con el exterior.
- La presencia de sonidos naturales.
Porque la naturaleza tiene una lógica.
Tiene orden.
Tiene ritmo.
Tiene equilibrio.
Y nuestro cerebro responde a esos patrones.
Por eso existen espacios donde, aunque no podamos explicar exactamente por qué, sentimos algo diferente.
Sentimos que nuestro sistema nervioso baja revoluciones instantáneamente.
Sentimos mayor claridad.
Una sensación de conexión.
El caso Singapur y las mentes bajo alta exigencia

Y esto es precisamente lo que muchas organizaciones han estado estudiando.
No porque la naturaleza sea simplemente un elemento decorativo.
Sino porque existe una relación profunda entre los estímulos que recibimos diariamente y cómo funcionamos.
Ciudades como Singapur han llevado esta idea a otro nivel.
Durante años, Singapur se ha convertido en uno de los referentes mundiales en la integración de la naturaleza dentro de los espacios donde las personas viven y trabajan.
Pero lo más interesante no es solamente la cantidad de vegetación que incorporan.
Es la manera en que entienden la relación entre naturaleza y el ser humano.
La pregunta dejó de ser: “¿Cómo diseñamos espacios más eficientes?”
Y evoluciono hacia: “¿Cómo diseñamos espacios que apoyen mejor la vida humana?”
Y esta pregunta es especialmente relevante para personas como tú.
Personas que viven bajo alta exigencia.
Que viven vidas aceleradas.
Que lideran equipos, empresas o proyectos importantes.
Porque cuando tu mente es una de tus herramientas más valiosas, las condiciones que influyen en cómo funciona esa mente también importan.
Proteger la capacidad de desempeño
La ciencia ha estudiado cómo la conexión con la naturaleza puede influir en aspectos relacionados con el rendimiento humano:
- La recuperación de la atención después de períodos prolongados de concentración.
- La reducción del estrés.
- La capacidad de generar nuevas ideas.
- La sensación de claridad mental.
- La manera en que respondemos emocionalmente ante nuestro entorno.
Y aquí está la parte que considero más interesante: La naturaleza no necesariamente aumenta tu capacidad.
Ayuda a protegerla.
Ayuda a reducir factores que limitan tu capacidad de mantener un alto nivel de desempeño.
Quizá muchas veces buscas mejorar tu rendimiento agregando más:
Más herramientas.
Más sistemas.
Más información.
Más productividad.
Más capacitación
Pero te has preguntado alguna vez ¿Qué condiciones permiten que tu mente funcione mejor?

La arquitectura intencional de tu espacio
Y esta es precisamente la conversación que exploramos en nuestro estudio.
No diseñamos espacios inspirados en la naturaleza solamente porque se ven hermosos o por ser una tendencia.
Los diseñamos entendiendo que la naturaleza contiene principios que han acompañado la vida humana durante muchos años.
Combinamos esos principios con la ciencia del comportamiento humano, la ergonomía y la tecnología para crear espacios intencionales alrededor de la experiencia humana.
Espacios donde la luz, los materiales, las proporciones, la conexión con el exterior y cada espacio tiene un propósito.
Porque la arquitectura de tu espacio no solamente debería responder a cómo quieres que se vea.
También debería considerar cómo quieres sentirte y cómo necesitas funcionar dentro de él.
La próxima vez que pienses en mejorar tu rendimiento, no solamente pienses en un suplemento, en una nueva estrategia, una nueva herramienta o una nueva meta.
Porque el alto rendimiento no depende únicamente de lo que comes, o lo que haces o dejas de hacer.
También depende de aplicar principios que han acompañado al ser humano durante miles de años.
Principios que la vida moderna ha ido olvidando, pero que hoy la ciencia vuelve a validar.
Quizá ese sea el aliado olvidado de tu rendimiento: la conexión con la naturaleza.
Por Mercedes Quintanilla

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